jueves, 3 de julio de 2008

LA NOCHE DE SAN JUAN, EXCURSION NOCTURNA: LA LEYENDA DE LA ENCANTADA




Y llegó la noche de San Juan. Estábamos todos emocionados. Éramos trece, todos dispuestos a vivir una grata experiencia.

Preparamos aperitivos y nos dispusimos a eso de las 22:15 a realizar la subida hacia el cerro de la Encantada.
Al llegar allí, Alicia quiso personificar el momento. Había traído varias velas (6 concretamente) que quiso encender a lo largo de toda la cueva.
Nos dispusimos a prepararlo todo y como si de un aviso se tratara empezó el cielo a sonar estruendosamente, relámpagos que iluminaban el campo y nosotros.... ajenos, nos acoplábamos todos a lo largo de la estrecha cueva.
Relajados a la vez que inquietos; divertidos pero recelosos, dimos orden de apagar las linternas, para así conseguir un ambiente más intimo con las velas:
· Una cueva escenario de una leyenda,

· Una bella mujer convertida en serpiente protagonista de esa leyenda
· Una noche mágica, la de San Juan
· Y una creencia: a las doce se rompería el encantamiento y veríamos a la bella mujer salir de la cueva para así y en la puerta peinar sus largos cabellos y posteriormente volver a su encantamiento durante un año en forma de serpiente.
Y así entorno a las once de la noche, comenzó Felícitas a narrar la leyenda rodeada de la luminosidad parpadeante de las velas. Todos en silencio, escuchaban expectantes. Nuestras sombras, desproporcionadas, cambiaban de tamaño constantemente y nuestras caras en la penumbra apenas se apreciaban.
Este momento sólo lo rompía Andrea, que a sus cinco años poco sabía de mujeres bellas y de encantamientos. Ella sólo apreciaba tener una linterna en sus manos y de vez en cuando, rompiendo las órdenes de los mayores, la encendía, para rápidamente apagarla ante las quejas de todos.
Así discurría la noche, y casi acabábamos la leyenda, cuando la narradora hizo una reflexión en voz alta: Claro que éste año y con éste allanamiento de morada, ¿cómo va a salir la Encantada?; y de repelente sintió, un escozor en su pierna y rápidamente, rascó con fuerza haciendo tres arañazos como si se tratara de tres surcos en la tierra, pero sin darle importancia siguió entre risas y bromas hasta que Andrea una vez más encendió la linterna y llamó la atención de todos diciendo: Mamá, una Zerpiente......

Todas las linternas unánimemente enfocaron hacia la luz de Andrea: Allí estaba ella, en el último nivel de la cueva, mirándonos expectante, erguida, sin asustarse y arrastrándose hacia la salida, en la misma dirección que todos intentábamos salir salteando los obstáculos. ¿Nos invitaba a salir?, ¿era ella?. Todos despavoridos y en la oscuridad de la noche, salimos corriendo para evitar la lluvia que azotaba el alto cerro, nos subimos en los coches y nos alejamos del lugar.
La narradora de la historia, tenía una herida en la pierna, que quiso se la vieran en el Centro médico, (para tranquilidad) el médico dijo, que no era venenosa la picadura, pues no estaba inflamada ni caliente la zona, quizá sólo fueran mosquitos, o alguna araña...
Yo quiero sacar una lectura de ésta intensísima experiencia. Quizá toda Leyenda tenga su parte de realidad. Quizá la picadura, era una advertencia para hacer callar a la narradora. Quizá ante el fracaso, quiso la Encantada que todos la viéramos convertida en serpiente, para invitarnos a abandonar su hogar. Quizá a las doce, ella pudo salir de su cueva a peinar sus largos cabellos, pero no la vimos, pues no supimos estar en el lugar donde deberíamos estar.
Quizá.... quizá..... al año que viene sepamos respetar su “espacio”, y desde lejos la podamos disfrutar


2 comentarios:

ignaciodlp dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ignaciodlp dijo...

Bueno, ¡¡que nos lo pasamos de vicio!!, y que te vayas poniendo las "pilas", porque al año que viene queremos repetir. Yo me apunto y tengo varios candidatos para acompañarnos (curiosamente todos aquellos a los que les cuento nuestra experiencia....)
Ah!! y que nos metimos en un nido de víboras, si observas las fotos y les das zum, observarás que detrás de Alicia y tu Andreita, paseaban las serpientes.....(luego vimos la que nos echó de allí)Un besazo.